EL MENTIDERO DE LOS COMEDIANTES. ANÉCDOTA 84. LOS DRAMATURGOS SEGUNDONES EN EL TEATRO DEL SIGLO DE ORO ESPAÑOL: AGUSTÍN MORETO. ANECDOTE 84. THE SECONDED PLAYWRIGHTS IN THE SPANIH GODEN AGE THEATER: AGUSTÍN MORETO.

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Viernes 30 septiembre 2023.

ENGLISH VERSION: BELOW SPANISH VERSION.

ANÉCDOTA 84

LOS DRAMATURGOS SECUNDONES EN EL SIGLO DE ORO ESPAÑOL: AGUSTÍN MORETO

Agustín Moreto es un autor del Siglo de Oro que siempre ha estado en el límite entre los dramaturgos «segundones» y los «mayorazgos». De hecho, estaba incluido en muchos, cánones de su época, en la lista de los seis más grandes, a saber: Lope de Vega, Tirso de Molina, Pedro Calderón de la Barca, Juan Ruiz de Alarcón, Francisco de Rojas Zorrilla y nuestro Moreto.

Lo que sucedió fue que en el libro: Vejamen de la Academia Castellana de Jerónimo de Cáncer, aparece Moreto como un ladrón de historias antiguas para sus comedias; en el capítulo en que se alude a él: Cáncer lo encuentra revolviendo papeles, «comedias antiquísimas de quien nadie se acordaba», para ver qué provecho puede sacar de ellas: «Esta no vale nada. De aquí se puede sacar algo…»[1]

Y aunque hoy sabemos que estos libros titulados «Vejámenes» eran libros escritos a manera de sorna para burlarse incluso de los mejores amigos[2] y que no eran más que tópicos literarios. Al parecer los románticos alemanes en el siglo XVIII se lo tomaron al pie de la letra y desde entonces Moreto pasó a ser un simple copión.

Y aunque es verdad que Moreto tomaba muchas situaciones y personajes de autores anteriores, también es cierto que casi siempre les daba su propio estilo, añadía cuestiones que enriquecían su trabajo y delimitaba los errores que iba encontrando. Por ejemplo, dibujaba con más precisión el carácter de cada personaje, añadía elegancia e inteligencia a los diálogos y solucionaba los enredos con mucho más equilibrio, justificando mejor los acontecimientos que desembocaban en finales menos abruptos. Además según el crítico Antonio Ruiz Ramón individualizaba la realidad para que recayera en un personaje y así la comicidad no devenía de la situación general sino de la «figura» individual.

Y en última instancia, la copia no era un problema en el Barroco, ni siquiera antes, y si no que se lo pregunten a los tragediógrafos y mitógrafos griegos que con sus mismos personajes, y situaciones tomadas casi en su totalidad de Homero, nos legaron cantidad de obras maestras de la literatura. De hecho, Moreto también fue copiado por otros grandes como Moliere, Corneille, Marivaux, etc; como veremos en la próxima anécdota. Pero el Romanticismo, que se impuso como canon literario en el siglo XVIII; condenaba la imitatio y ponderaba la originalidad. Así que, aquí me tienen hablando de Agustín Moreto en este apartado de los, como siempre digo, mal llamados «segundones»

Agustín Moreto y Cavana nació en Madrid el 9 de abril de 1618 ‒Para ese año Lope de Vega era ya casi un anciano, Tirso de Molina estaba en su mejor momento como dramaturgo y el joven Pedro Calderón de la Barca (18 años) ya empezaba a hacer sus primeros pinitos, por lo que siempre se ha encuadrado a Moreto dentro del ciclo de Calderón‒ sus padres eran italianos que se dedicaban al comercio, es decir que Agustín no era hidalgo (hijo de algo) sino hijo de unos nuevos burgueses que tenían una buena situación económica (alta burguesía), por lo que pudo acceder a una buena educación.

Para ello fue enviado a la Universidad de Alcalá a que estudiara lógica, física y súmulas, pero acabó graduándose, no se sabe cómo, de Bachiller en Artes por dicha institución en 1639. El ambiente bohemio de aquella Universidad, donde habían estudiado y estudiaban los grandes ingenios lo llevaría por el (mal) camino de las artes. Se sabe que en esa época empezó a escribir teatro; sus primeros entremeses: El poeta o La Perendeca son de su tiempo estudiantil.

RETRATO DE AGUSTÍN MORETO, PINTADO POR JUAN DE PAREJA EN 1650.

Sin embargo, tres años después (1642) se ordenó clérigo de ordenes menores; imaginamos que sus burgueses padres lo obligarían a buscarse otra manera de sustentarse que no fueran solo las Artes[3]. Seguro que por intersección de esos mismos burgueses padres, rápidamente accedió a un “beneficio” en la iglesia de Santa María Magdalena en Mondéjar, un pueblo de Toledo, aunque como esos cargos eran muy codiciados, inmediatamente le salió otro pretendiente; un tal Pedro Manjarrés de Heredia, con quien, después de un juicio en el Tribunal de La Rota, tuvo que compartirlo.

Pero no hay mal que por bien no venga; este compartir cargo le concedió tiempo para viajar y entonces residía por temporadas en Madrid, adonde se relacionaba con sus verdaderos iguales: allí se hizo miembro de la mencionada Academia Castellana (1649) y empezó, ahí sí, su trabajo como dramaturgo. En esa Academia conoció a Calderón de la Barca, Jerónimo de Cáncer, Luis Vélez de Guevara, Francisco de Rojas Zorrilla, Álvaro Cubillo de Aragón y a muchos otros seguidores del gran Calderón[4]. Y con todos ellos escribió obras a cuatro, seis y hasta 18 manos (9 escritores), como señalábamos, una moda muy arraigada en la época.

Por eso Moreto tiene en su haber como dramaturgo unas cuarenta obras escritas en solitario y más de veinte en colaboración con los amigos de la Academia Castellana. Pero además también destacó en el Teatro Breve con treinta y cinco piezas cortas entre loas, bailes y, sobre todo, entremeses, subgénero del que fue un gran virtuoso. Tanto es así, que Emilio Cotarelo (el mayor investigador del Teatro Breve del Siglo de Oro Español) considera que, después de Miguel de Cervantes y de Luis Quiñones de Benavente, el entremesista de mayor gracia del siglo XVII, era Agustín Moreto; ahí es nada.

Cuando contaba con 30 años, ya a Moreto se le consideraba un dramaturgo de prestigio; ejemplo de esto son los escritos, alabando su estilo, de Álvaro Cubillo de Aragón, Sor Juana Inés de la Cruz y el mismísimo Baltasar Gracián, quien lo llama el «Terencio de España».

Además tuvo la suerte de conocer, y caerle en gracia, al propio Rey Felipe IV y a su valido el Conde-Duque de Olivares, por lo que pasó a ser llamado para escribir obras para la Corte. Y digo que supuso una suerte, ya que en la época de mayor producción de Moreto, los Corrales de Comedias estuvieron cerrados por temporadas; a causa de la muerte de miembros de la Familia Real y, en esos momentos, los encargos para escribir obras para ser representadas en Palacio significaban unos ingresos estimables.

Tiene gracia que la familia Real cuando se encontraba de luto mandaba a cerrar los Teatros Públicos, para que el pueblo también se guardara de divertirse; pero en Palacio se seguían realizando actividades lúdicas. Aun así, eran pocas las piezas que se encargaban a cada uno de los autores reconocidos de entonces y por esto quizá la producción de Moreto puede considerarse escasa.

En 1656, al parecer Moreto se encontraba en Sevilla ya que se conocen unas loas que escribió para la celebración del Corpus Christi de aquel año en la ciudad andaluza. Por todo esto es creíble una de las pocas anécdotas que se salen de la «ordenada vida» de nuestro dramaturgo y es que según los Avisos de Barrionuevo[5]: por motivos que se desconocen tuvo una reyerta en Sevilla con unos vizcaínos y después de herir a alguno, fue perseguido por los vascos y tuvo que abandonar la ciudad.

No se sabe si por esto o por las pírricas ganancias que le proporcionaban las pocas obras solicitadas por la Familia real, en 1657 Moreto aceptó un nuevo puesto que le propuso el Arzobispo de Toledo: Baltasar de Moscoso y Sandoval. Lo nombró capellán del renovado Hospital de la Hermandad del Refugio; el cargo exigía vivir constantemente en Toledo y dejar de escribir teatro secular, aunque podía escribir teatro religioso y según un escrito del Arzobispado así lo hizo: «nombró a don Agustín Moreto, capellán, suyo, hombre bien conocido en el mundo por su festiva agudeza, que, renunciados los aplausos que le daban continuamente los teatros, consagró su pluma a las alabanzas divinas», aunque se cree que Moreto no dejó de escribir teatro secular hasta 1664.

En Toledo Murió el 28 de octubre de 1669 y está enterrado en la capilla de la Escuela de Cristo en la parroquia de San Juan de esta ciudad.

Debido a que no quiero cansarte, mi querido lector, en la próxima anécdota entraremos en los entresijos de las obras de nuestro Moreto, por ejemplo a quién imitó (habrá sorpresas increíbles) y por quien fue imitado; su estilo; sus obras más representativas; sus entremeses más graciosos, etc.

Nos vemos la próxima semana.


[1] Este párrafo en cursivas proviene del artículo sobre el Vejamen de D. Jerónimo de Cáncer, escrito por Juan Carlos González Maya para la revista Criticón del 2006.

[2] Como luego explicaré, Jerónimo de Cáncer era íntimo amigo de Agustín Moreto; asistían a la mencionada Academia Castellana juntos y escribían obras a cuatro manos. El número de obras escritas en colaboración entre Cáncer y Moreto supera las once obras; una producción que es la de mayor número en el repertorio de obras a cuatro manos de ambos autores.

[3] Los que nos dedicamos a estos menesteres, sabrán de lo que estoy hablando

[4] Según la profesora María Luisa Lobato, a Moreto se le consideraba el mejor de los seguidores de Calderón. Aunque en estos podios hay que tener cuidado, porque muchas veces se coloca a Rojas Zorrilla como el segundo del genio, por ejemplo es lo que piensan Felipe Pedraza y

[5] Los Avisos de Barrionuevo son unas cartas escritas por Jerónimo de Barrionuevo al Deán de Zaragoza, para mantenerlo informado sobre todo lo que ocurría en la Corte (Madrid), comprenden un periodo entre 1654 y 1658. Las cartas manuscritas se encuentran custodiadas en la Biblioteca Nacional de España

ANECDOTE 84

THE SECONDERS PLAYWRIGHTS IN THE SPANISH GOLDEN AGE: AGUSTÍN MORETO

Agustín Moreto is an author of the Golden Age who has always been in between the playwrights ‘segundones’ (seconds) and the ‘mayorazgos’ (majors). In fact, he was included in many canons of his time, in the list of the six greatest, namely: Lope de Vega, Tirso de Molina, Pedro Calderón de la Barca, Juan Ruiz de Alarcón, Francisco de Rojas Zorrilla, and of course Moreto.

What happened was that in a book of 1649, Vejamen de la Academia Castellana de Jerónimo de Cáncer, Moreto appears as a thief of old stories for his comedies; in the chapter in which he is mentioned, was written: «Cáncer finds him scrambling papers, ancient comedies of whom nobody remembered», to see what benefit he can get from them: «This one is worthless. You can[NP1]  steal something out of it…»[1]

And although today we know that these books entitled ‘Vejámenes’ (vexations) were written as a mockery to make fun of even their best of friends[2], and that they were nothing more than literary styles. Apparently, the Romantic Writers in the eighteenth century took it at face value, and since then Moreto became a simple copycat.

And although it is true that Moreto took many situations and characters from previous authors for his works, it is also true that he almost always gave them his own polish, added issues that enriched his work and delimited the errors he found. For example, he drew more accurately the characteristics of each character. He added elegance and intelligence to the dialogues and solved the entanglements with much more balance, better justifying the events that led to less abrupt endings. In addition, according to the critic Francisco Ruiz Ramón: ¨Moreto individualized reality so that it fell on a character and thus the comedy did not come from the general situation but from the individual ‘figure’ (extravagant character)¨.

And finally, copying was not a problem in the Baroque, and neither before. And what about the Greek tragediographers and mythographers who took their identical characters, and situations almost entirely from Homer, and bestowed us a lot of masterpieces of literature. In fact, Moreto was also copied by other greats writers such as Moliere, Corneille, Marivaux as we will see in the next anecdote. But Romanticism, which was imposed as a literary canon of the eighteenth-century condemned imitation and stressed originality. So, here you have me talking about Agustín Moreto in this section of the, as I always say, misnamed, ‘seconds’.

Agustín Moreto y Cavana was born in Madrid on April 9 ‒ when Lope de Vega was already almost an old man, Tirso de Molina was at his best as a playwright, and the young Pedro Calderón de la Barca, at 18 years of age was already beginning to make his first literary moves. So Moreto has always been framed within the period of Calderón ‒ his parents were Italians who worked in business; that is to say that Agustín was not an hidalgo (hijo de algo = son of something = aristocracy) but just son of some new bourgeois who were economically well off (high bourgeoisie). Therefore, he could afford a good education.

For this he was sent to the University of Alcalá to study logic and physics, but ended up graduating, it is not clear how, as Bachelor of Arts at that institution in 1639. The bohemian atmosphere of that University, where the great genius (writers, painters, etc) had studied and were studying, would take him down onto the (bad) path of the arts. It is known that at that time he also began to write theatre plays; his first entremes (type of short play): El poeta or La Perendeca are from his student time.

PORTRAIT OF AGUSTÍN MORETO PAINTED BY JUAN DE PAREJA IN 1650

However, three years later (1642) he was ordained a clergyman of minor orders; we imagine that his bourgeois parents would force him to find another way to support himself than only through the Arts[3]. Surely by the engagement of those same bourgeois parents, he quickly agreed to a ‘benefit’ in the church of Santa María Magdalena in Mondéjar, a town in Toledo Province. But, as those positions were very desirable, another suitor immediately intervened: a certain Pedro Manjarrés de Heredia, with whom, after a trial in the Court of La Rota, he had to share the position.

But that was a blessing in disguise. Sharing his position granted him time to travel and then he lived for a lot of time in Madrid, where he related to his true equals; he became a member of the Castilian Academy (1649) and began his work as a playwright! In that Academy he met Calderón de la Barca, Jerónimo de Cáncer, Luis Vélez de Guevara, Francisco de Rojas Zorrilla, Álvaro Cubillo de Aragón and many other followers of the great Calderón[4]. And with all of them he wrote works with four, six and even 18 hands (nine writers), as I pointed out, a fashion deeply rooted in the time.

That is why Moreto, as a playwright, has about forty plays to his credit written alone, and more than twenty in collaboration with friends of the Castilian Academy. But he also stood out at the Teatro Breve (short plays) with thirty-five short pieces such as Praises, Dramaticed Dances and, above all, Entremeses, a subgenre of which he was a great genius. So much so, that Emilio Cotarelo (the greatest researcher of the Short Pieces of Theater of the Spanish Golden Age) considers that, after Miguel de Cervantes and Luis Quiñones de Benavente, Agustín Moreto was the greatest writer of comic entremeses of the seventeenth century. Incredible!

When he was 30 years old, Moreto was already considered a prestigious playwright; examples of this are the writings, praising his style, by Álvaro Cubillo de Aragón, Sor Juana Inés de la Cruz, and the brilliant Baltasar Gracián, who calls him the ‘Terence of Spain’.

He was also fortunate to meet and find favour from the very King Philip IV and his favourite, the Count-Duke of Olivares. So, he was called to write plays for the Court. And I say that he was lucky, because at the time of Moreto’s greatest production, the Corrales de Comedias (Public theatres) were closed for many seasons because of the death of members of the Royal Family. At that time, the commissions to write works to be played in the Palace meant an estimable income.

It is funny that the Royal family when they were in mourning, ordered the Public Theaters, closed so that the people refrained from having fun, but in the Palace recreational activities were still going on. Even so, there were only few pieces that were commissioned to each of the recognized authors of that period, and perhaps for this reason Moreto’s production can be considered scarce.

Apparently, Moreto was in Seville in 1656, since some praises are known that he wrote for the celebration of Corpus Christi of that year in that Andalusian city. Because of this this it is a credible example of the few anecdotes that are left of the ‘orderly life’ of our playwright, also according to the Notices of Barrionuevo[5]: for reasons that are unknown he had a clash in Seville with some Biscayans, and after hurting some, he was harassed by the Basques and had to leave the city.

It is not known whether it was for this, or for the small profits provided by the few works requested by the Royal Family, but in 1657 Moreto accepted a new position proposed by the Archbishop of Toledo, Baltasar de Moscoso y Sandoval. He appointed him chaplain of the renovated Hospital of the Brotherhood of the Refuge. This position required him to live continuously in Toledo, and to stop writing secular theatre, but he could write religious theatre, and according to a letter from the Archbishopric he did so: «he appointed Don Agustín Moreto, chaplain, his own, a man well known in the world for his festive acuity, who, renouncing the applause that the theatres continually gave him, consecrated his pen to divine praises». But it is believed that Moreto did not stop writing secular theatre until 1664.

He died in Toledo on October 28, 1669, and he is buried in the chapel of the School of Christ, in the parish of San Juan in that city.

Because I do not want to tire you too much, my dear reader, in the next anecdote we will cover the ins and outs of the plays of our Moreto; for example, who did he imitate (there will be incredible surprises), and by whom was he imitated ‒ His style, his most representative works, and his funniest entremeses, etc.

See you next week.


[1] This paragraph in italics comes from the article on the Vejamen of D. Jerónimo de Cáncer, written by Juan Carlos González Maya for the magazine Criticón of 2006.

[2] As I will explain later, Jerónimo de Cáncer was a close friend of Agustín Moreto; they attended the Castilian Academy together and wrote plays with four hands. The number of works written in collaboration between Cancer and Moreto exceeds eleven; a production that is the larger than the repertoires of 4 hand plays by either of them seperately.

[3] Those of us who ourselves work on these tasks will know what I am talking about.

[4] According to Professor María Luisa Lobato, Moreto was considered the best of Calderón’s followers. Although, on these podiums you have to be careful because many times Rojas Zorrilla is placed as the second of the geniuses, for example by Felipe Pedraza.

[5] The Avisos de Barrionuevo are letters written by Jerónimo de Barrionuevo to the Dean of Zaragoza, to keep him informed about everything that happened in the Court (Madrid), covering a period between 1654 and 1658. The handwritten letters are kept in the National Library of Spain


Publicado por nortonteatro

Soy Actor, dramaturgo, docente de teatro, filólogo, y doctor en investigación literaria y teatral con una tesis doctoral titulada: El teatro de Quevedo (una aproximación pragmática). Fui miembro fundador de la Compañía Corrales de Comedias Teatro en 1994 y he trabajado con ésta en el corral de Comedias de Almagro por más de 25 años; pertenezco al comité artístico de la Fundación Teatro Corral de Comedias; organizo el Festival de Autos Sacraméntales FAUS; estoy especializado en realizar versiones de entremeses de Cervantes y Quevedo y en escribir piezas breves de carácter barroco (casi todo en verso) para acompañar algunos espectáculos de la compañía: como la Loa al Teatro Breve, Loa a los entremeses de Cervantes, Loa al Auto Sacramental La Hidalga del Valle de Calderón de la Barca, Loa al Carro de los Cómicos o la Mojiganga para el Auto Sacramental El labrador de la Mancha de Lope de Vega.

Un comentario en “EL MENTIDERO DE LOS COMEDIANTES. ANÉCDOTA 84. LOS DRAMATURGOS SEGUNDONES EN EL TEATRO DEL SIGLO DE ORO ESPAÑOL: AGUSTÍN MORETO. ANECDOTE 84. THE SECONDED PLAYWRIGHTS IN THE SPANIH GODEN AGE THEATER: AGUSTÍN MORETO.

  1. Gracias Norton una vez más por este delicioso artículo donde se pescan tantas enseñanzas sobre teatro del siglo de oro. Orgullosa de estar incluida en el grupo de mencionas y con tan buenos recuerdos del aquel montaje de entremeses. Gracias 🙏

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